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martes, 4 de abril de 2017

LIMBO

Ya sabía que ver una obra de Les Impuxibles (Clara Peya y Ariadna Peya) iba a sorprenderme, pero no hasta tal punto.

Un aprendizaje de conceptos, de la realidad trans, ese mundo que creemos conocer y entender.
Un aprendizaje a través de un viaje, un largo viaje dónde no sabes qué te vas a encontrar, personas que abren paso y otras que cierran todo atisbo de libertad.

Un viaje por una sociedad llena de etiquetas qué te dicen como vivir, cómo deben ser las cosas, cómo comportarse, qué te ha de gustar, cómo has de sentir...etiquetas que no te dejan ser y bajo las cuales hay un nombre y un apellido.
¿Hasta dónde llegar para formar parte de esta sociedad? ¿por qué tener que cambiar uno mismo para ser aceptado, si no se quiere cambiar?

"- ¿Cambiar yo? - que cambie el mundo" - Es el grito en una sala de teatro.

Muestra un diálogo consigo mismo, un cara a cara con alguien que no eres pero que insiste en quedarse; una lucha interna que hace más fuerte su yo real. Todos deberíamos tener más conversaciones con nuestro yo real.

Una lucha de poder bailada de forma brillante, directa, fuerte, enérgica... dónde no cabe ningún tipo de duda.

Una sala, un piano, que bien podría ser el corazón, una pantalla, etiquetas (hombre o mujer) y mucha fuerza.
Coreografías que hablan, sienten, explican, transmiten y emocionan.

LIMBO, sólo personas.

"Tengo tanto miedo.
Tanto tanto,
que no sabría qué contar
para no parecer un loco desgraciado
encerrado en sus carnes.
Qué mayor deseo que correr, 
que tocar, que sentir y besar.
Que vivir al límite tras la piel.
Podría escribir durante meses sin darme cuenta mientras no
me hicieran hablar de mi cuerpo."


Intérpretes:  Mariona Castillo, Tatiana Monells, Ariadna Peya, Clara Peya

Música Original : Clara Peya

Coreografías: Ariadna Peya

Letras y textos: Marc Rosich

jueves, 2 de marzo de 2017

El cartógrafo: observar, recoger, interpretar

El Cartógrafo es una de esas obras que cambia tu manera de ver el mundo: observar, recoger, interpretar.

Te plantea una manera de mirar más allá de tu presente de tus 4 paredes donde TODO es muy importante... en ocasiones no lo es tanto.

Salir afuera y observar el gueto en que convertimos a una sociedad que debería estar abierta a tantos mapas como personas hay, a tantos mapas como momentos.

Mirar al pasado, a una situación que nunca debió existir, pero que no debemos olvidar. Recordar para no olvidar.
El Cartógrafo pone delante del espectador la realidad nazi, ante lo que es imposible no emocionarse.
Habla de un gueto, de una muralla que esconde tras de si aquello que se quiere ocultar.
Y hoy por hoy cuántas murallas levantamos dejando a personas dentro porque no comparten nuestro mapa, incluso nosotros mismos nos quedamos encerrados.

Salir a la calle, observar y recoger todo lo que nuestros ojos ven, en una esquina, en una calle sin salida, en la puerta de un colegio, en nuestra propia casa...
El mapa de este cartógrafo recoge todo lo que ve una niña pequeña, como adultos no miramos igual, hemos perdido tanto...cambian tanto nuestras prioridades... y me pregunto si no es mejor la mirada de esa niña.

"Hay mapas de razas, de credos, de momentos, de lugares, de recuerdos..."

¡Con qué facilidad juzgamos esos mapas!
Cambia según quien lo mire, como y cuando y así debe ser, un mapa en constante evolución, pero siempre reconociendo lo importante, lo que nos hace ser

"Cuando hay demasiadas cosas en el mapa, no ves lo importante"

Nos invita a buscar nuestro mapa, a ahondar en él, qué nos duele y por qué, qué nos hace sonreír, quién es importante, quién está realmente en nuestra vida...el mapa se puede transformar cuando dejamos de buscar en los demás y miramos nuestro propio porqué. 

Tumbémonos en el suelo y elaboremos ese mapa.